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El consumidor del futuro 2027: la emoción como motor de decisiones

Las marcas del futuro competirán por la emoción que generan. Según WGSN, hacia 2027 el consumo estará guiado por tres claves: alegría estratégica, deseo de evasión y optimismo suspicaz. Las marcas que logren conectar emocionalmente, ofrecer alivio y generar confianza tendrán una ventaja competitiva real.

Un nuevo paradigma emocional

Imagina un futuro en el que las marcas ya no compiten solo por precio o innovación, sino por algo más profundo: la emoción que despiertan en las personas.
Así lo anticipa WGSN – la plataforma que provee análisis de tendencias sociales –  en su informe “El consumidor del futuro 2027 – Emociones”, una investigación global que combina datos, análisis predictivo y el trabajo de más de 250 expertos en tendencias de consumo.

Con 25 años de trayectoria y una precisión del 93% en sus pronósticos, WGSN confirma que comprender los motores emocionales será clave para diseñar productos y experiencias con verdadero impacto. Tras la pandemia y la llamada “policrisis”, las emociones se convirtieron en el núcleo de todas las decisiones de compra.

Las emociones como motor del consumo

El consumidor del futuro no elegirá solo por lógica o conveniencia, sino por cómo una marca lo hace sentir. Comprender esas emociones será esencial para crear mensajes, experiencias y productos que inspiren conexión, confianza y pertenencia.

Según el estudio, seis emociones guiarán el consumo en los próximos años. Entre ellas, tres destacan por su impacto en el comportamiento y la cultura global: alegría estratégica, deseo de evasión y optimismo suspicaz.

Alegría estratégica: volver a disfrutar

Después de años de estrés y desregulación emocional, la alegría se convertirá en un antídoto frente al agotamiento.
En una encuesta de WGSN a más de 2.000 australianos y neozelandeses, 6 de cada 10 personas afirmaron que las marcas lúdicas o humorísticas les generan una mejor percepción.
El informe también destaca que la falta de satisfacción laboral costó 1,9 billones de dólares en productividad en EE.UU. durante 2023, lo que demuestra que promover la alegría tiene beneficios tanto humanos como económicos.

En 2027, las marcas que fomenten el juego, la inspiración y el bienestar colectivo se destacarán por crear experiencias positivas y memorables.

Deseo de evasión: la necesidad de desconectar

El deseo de evasión refleja el anhelo de alivio frente a la sobrecarga digital y emocional. Crecen los retiros presenciales, como Both Sides, y prácticas como el “minimalismo ping”, que consiste en eliminar notificaciones innecesarias para reducir la ansiedad.
Incluso la cultura digital muestra este cambio: canciones como Vienna de Billy Joel se volvieron virales entre la Gen Z por su mensaje de desacelerar.
En 2027, las marcas que ayuden a las personas a simplificar su vida y recuperar su energía emocional lograrán un vínculo más auténtico con su audiencia.

Optimismo suspicaz: confianza en tiempos de IA

El avance de la inteligencia artificial despertará sentimientos encontrados: fascinación y desconfianza. Este optimismo suspicaz llevará a los consumidores a exigir transparencia y responsabilidad.
Las personas oscilarán entre la admiración por la innovación y el miedo a sus consecuencias, buscando marcas que actúen como guías confiables en medio del exceso de información.

La emoción como nueva ventaja competitiva

El estudio de WGSN deja un mensaje claro: las emociones serán la moneda más valiosa del mercado.
La alegría generará conexión, el deseo de evasión traerá calma y el optimismo suspicaz construirá confianza.
Las marcas que aprendan a traducir estos estados en experiencias reales serán las que lideren el futuro del consumo.

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